viernes, 16 de marzo de 2018

El aspecto más desagradable de la mujer actual. (Lo mejor de Misandria.info)

El aspecto más desagradable de la mujer actual.

Hay un cierto debate sobre por qué los hombres están evitando comprometerse con las mujeres hoy en día, y si la razón se debe a algún aspecto físico de la mujer actual, o se trata más bien de alguna característica de su personalidad que resulte especialmente desagradable para el hombre.
Algunos piensan que se trata de una combinación de ambas cosas.

Muchos hombres están de acuerdo con que la mujer actual ha perdido mucho encanto en comparación con la mujer de hace 30 o 50 años. Y efectivamente, a pesar de que su imagen en general no es tan agradable como en el pasado, existe cierto aspecto negativo de su personalidad que todavía no se ha comentado lo suficiente.

Antes de comentarlo me gustaría aclarar que lo que está sucediendo en nuestra sociedad no se trata de una simple "huelga de matrimonio" como indica la Dra. Helen Smith en su libro Men on Strike. El término "huelga" implica que se trata de algo temporal, y que tarde o temprano los hombres volverán al redil. Puede interpretarse también como que los hombres todavía sienten una considerable atracción por la mujer actual, pero sin embargo no desean pasar por la vicaría y someterse a la institución partidista del matrimonio.

Como veremos, el problema radica en que los hombres no tienen demasiados motivos para sentirse atraídos por esta nueva versión de la mujer. Una mujer cuya personalidad resulta tan repulsiva para el hombre que incluso muchos de los hombres que se dedican al arte de la seducción (los llamados PUA) se han dado cuenta de que el esfuerzo no merece la pena.

En mi opinión, la característica física más desagradable de la mujer moderna es ese CARETO DE ENFADO CRÓNICO que la acompaña a todas horas.





La excesiva seriedad perenne, el ceño fruncido, un lenguaje corporal retraído y una actitud pasivo-agresiva. Cualquier atracción que pudiese generar en mí una mujer se desvanece en cuanto percibo esos rasgos. Pueden argumentar que se trata de una forma de autoprotección o que es su manera de equipararse a los hombres. El problema está en que hombres y mujeres somos diferentes, y al igual que ellas no encontrarían atractivo a un tipo que se exhibe constantemente vulnerable y triste, a nosotros no nos atrae en absoluto que ellas muestren rasgos masculinos.

El careto de enfado crónico tan habitual de la mujer moderna es en mi opinión una honesta mirada al interior de su alma. Este careto no cayó del cielo como por arte de magia, sino que tiene su origen y su razón de ser. Se puede notar cómo este careto suele aparecer en la vida de la mujer alrededor de los 25 años,

cuando termina la universidad o cuando se inicia en el mundo laboral. Esta cara se adquiere después de UNAS CUANTAS RELACIONES FALLIDAS, como consecuencia de su propio y lamentable criterio de selección de pareja, y tras fútiles intentos de emparejarse con hombres que juegan en ligas superiores a la de ella.

Su sentido del porqueyolovalguismo le dicta que ella se merece "lo mejor" y que se encuentra a un nivel igual o incluso superior a cualquiera de esos hombres. Cuando la realidad se impone finalmente y siente en sus carnes que ella no es más que otra vulgar torda sobrevalorada, en su interior desaparece cualquier resquicio de buen humor y de optimismo. El batacazo al caer de ese pedestal de princesa desde donde ha contemplado el mundo desde su infancia es de aúpa. Éste es el lugar de donde procede esa máscara de la amargura, ese careto de mala leche, como de estar "oliendo mierda" que vemos habitualmente. La señal más evidente de una mujer dañada.

Ningún hombre puede sentirse genuinamente atraído por una mujer que está constantemente de mal humor. El cine de hoy populariza la imagen de la "femme fatale": Esa mujer desafiante y pateaculos. Las mujeres no se dan cuenta de que esta pose masculina no las beneficia en absoluto y que de funcionar sólo lo haría con mujeres muy atractivas. Para las mujeres normales, ese tipo de actitud solo les garantiza que se las ignore en el mejor de los casos, o mentida-follada-huida (MFH) en el peor, por hombres que son capaces de ver a través de esa máscara la auténtica realidad: El más claro síntoma de una personalidad arrasada.

El impulso sexual del hombre es muy poderoso, y sin él la raza humana se habría extinguido hace milenios. Al hombre le basta una sutil señal de la mujer para responder, sin embargo las mujeres de hoy ya no alcanzan el mínimo necesario para accionar este mecanismo. Al contrario, cada día se están volviendo más gordas, feas y amargadas. MGTOW hubiera sido algo muy difícil de imaginar hace 50 años, cuando las mujeres ponían empeño en su aspecto, y cuando la hipergamia y la inestabilidad de la mujer todavía no estaban desatadas. Este careto de enfado crónico es la prueba más evidente de que estamos tratando con una mujer perdedora, una mujer que se ha labrado a pulso su propia infelicidad a causa de sus pobres decisiones.

De cualquier forma, tenemos que darles las gracias por esa cara de infelicidad y por ese lenguaje corporal tan poco amistoso. Con ello consiguen que seguir nuestro propio camino sea una tarea mucho más fácil, agradable y libre de remordimientos.

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