lunes, 5 de marzo de 2018

La Gran Regresión.(Lo mejor de Misandria.info)

La Gran Regresión.


Se conoce como "Gran Regresión" al hecho de que la mujer moderna esté retomando el mismo criterio de selección de pareja que existía previamente al comienzo de la civilización. Básicamente la mujer se dedica a escoger a los hombres basándose en sus instintos más primitivos, unos instintos que la condicionan a valorar ciertas características masculinas que garantizaban la supervivencia de la especie hace 30.000 o 50.000 años, como dominación social o física, agresividad, etc. En lenguaje llano, ahora van detrás de los "chicos malos" y "arriesgados", en lugar de los educados o caballerosos. De esta manera, ellas prefieren "alfas" -incluso aunque eso signifique compartirlos con otras mujeres- en lugar de salir con hombres con mayor Valor Real (VR) y compatibilidad. La causa básica de este fenómeno es la erosión del "tradicionalismo" ocasionada por el feminismo, con el resultado de que las mujeres modernas exhiben el mismo tipo de comportamiento sexual que sus ancestros que vivían en cuevas.

Fechas de referencia:

- Era pre-civilización / Paleolítica: desde hace 2.000.000 años hasta hace aproximadamente 10.000 años.

- Era del tradicionalismo: desde hace aproximadamente 10.000 años hasta más o menos 1970.

- Post-tradicionalismo: desde 1970 hasta hoy.


Explicación:

La civilización humana comenzó más o menos hace 10.000 años. Antes de ello, tuvo lugar una larga etapa -el Paleolítico, que duró alrededor de 2 millones de años- donde la raza humana se limitó poco más que a subsistir. Fue este entorno salvaje y sin reglas el que moldeó el comportamiento humano y por tanto sus genes y preferencias. Tanto hombres como mujeres desarrollaron un determinado criterio a la hora de seleccionar pareja, un criterio que era óptimo para aquella época primitiva.

Las mujeres se sentían atraídas por el dominio físico de los hombres (altura, fuerza) y el social (respeto, sumisión de otros hombres). Asociarse con este tipo de hombres aumentaba considerablemente sus posibilidades de supervivencia en un mundo brutal en el que predominaba el oportunismo y la crueldad. Después llegó la civilización, con sus normas y leyes, y poco a poco los "chicos malos" dejaron de tener el éxito que habían obtenido hasta entonces ejerciendo su dominio. Aquellos que no aceptaban las normas impuestas por la civilización se encontraron rápidamente fuera del mercado laboral o en la cárcel.

Pero la atracción de la mujer nunca llegó a desaparecer por completo. La civilización fue posible por algo más que por las leyes, y ese algo fue el tradicionalismo. Fue el tradicionalismo el que reescribió las preferencias socioculturales de la mujer, incitándola a buscar un diferente tipo de hombre y un diferente tipo de relación.

Con tradicionalismo nos referimos a los papeles tradicionales asignados al hombre y a la mujer. Estos papeles equivalentes animaban al hombre y a la mujer a cohabitar de manera monógama de por vida, creando un entorno estable y favorable para sacar adelante a la prole.

También hizo posible el matrimonio. En el paleolítico no existía absolutamente nada remotamente parecido al matrimonio, porque los hombres no sienten ninguna inclinación natural por casarse. Los hombres eran polígamos y raramente se comprometían. Cuando el tradicionalismo entró en escena, no solo les otorgó un estatus de cierta respetabilidad a los hombres, sino que hizo lo propio con la mujer. Estigmatizó la hipergamia, favoreció que las mujeres aprendiesen ciertos conocimientos útiles para la vida en pareja, orientó a las mujeres hacia un comportamiento más refinado y las convirtió en "damas" -la clase de mujer que un hombre buscaría para una relación a largo plazo-. Las mujeres se enfocaron en agradar a los hombres útiles, trabajadores y productivos. Hombres con Valor Real (VR), hombres que las tratasen bien y fuesen a permanecer con a ellas a largo plazo. Los padres y la familia ejercían un papel fundamental en la elección de la pareja, porque las mujeres tenderían a elegir según sus instintos, los cuales en un mundo civilizado estaban completamente desfasados.

El concepto de "dama" fue una identidad que las mujeres asumieron para conseguir que los hombres se comprometieran en masa por primera vez en la historia. Los hombres se casarían con las damas, porque ese es un cierto tipo de mujer que está enfocado a una relación larga y contaría con cierta clase, decencia, conocimientos como saber preparar una comida y una actitud para para contribuir de manera positiva a la vida del hombre y ganarse su compromiso. El concepto del "amor" también fue una emoción diseñada (aunque con cierta base biológica) que puede ser destruida por numerosos factores, incluyendo las relaciones sexuales sin compromiso, que disminuyen la conexión emocional de la mujer con el hombre.

El Feminismo terminó con este reparto tradicional de papeles. Eliminando esta referencia, las mujeres han vuelto a guiarse por su instinto primitivo, y van detrás del tipo de hombres y relaciones que existieron antes de la llegada de la civilización, lo cual no es ninguna sorpresa. De nuevo tienden a valorar a los hombres que muestren una personalidad dominante por encima de todo. Valoran la altura, los músculos, a hombres que abusan o dominan a otros hombres, personalidades desafiantes, violentas, criminales, etc.

La "mujer de la jungla" no reconocería a un caballero aunque existiese en su época. Ese tipo de personalidad tampoco sería muy deseable por su naturaleza e instintos (así como  comportarse como un caballero tampoco produciría ningún beneficio, ya que las mujeres se podían poseer sin ningún compromiso al igual que hoy). No existía ninguna estigmatización social por perseguir a la "clase equivocada de hombre", no existía estigmatización por tener una experiencia negativa en una relación, no existía estigmatización por quedarse embarazada y criar al hijo de un criminal, etc. Tampoco existían las fuentes de información ni la escritura, por tanto las mujeres iban rebotando de una mala experiencia a otra, sin aprender nada y sin aceptar ninguna responsabilidad por sus errores. "¡Hay que guiarse por el corazón!".

El comportamiento sexual era casi siempre el mismo. Mostrarle algo de piel al varón de turno (normalmente el jefe de la tribu o alguno de sus camaradas) y tener una relación sexual sin compromiso. Y esto parece que funciona hasta que quieren tener una relación a largo plazo con un proveedor que vaya a mantener a sus hijos y proporcionarles un entorno adecuado, seguridad financiera y cierta respetabilidad.

La Regresión también ha influido en el valor que las mujeres ponen sobre la mesa respecto a su calidad como pareja. El Feminismo les ha hecho creer a las mujeres que pueden adoptar una personalidad egoísta y desagradable y ser todavía "material para casamiento". Sobra decir que esta creencia es un grave error. Artículos sobre "Cómo complacer a tu hombre" son prácticamente inexistentes hoy en día, y cuando se publican suelen ser la excepción. Las mujeres reciben poca o ninguna información sobre cómo actuar de una manera femenina y digna, y sin embargo se les mete por los ojos la imagen de Miley Cyrus montada en un pene gigante. 

Coméntale a alguna mujer de hoy qué piensa sobre ser una dama y se reirá en tu cara. La mujer de hoy tiene sus propios planes, una visión del mundo que es incompatible con ser el tipo de mujer que un hombre querría como pareja a largo plazo durante el resto de su vida. El Feminismo alimentó el victimismo y el resentimiento de las mujeres hacia los hombres, donde el simple pensamiento de "qué puedo hacer por mi hombre" se ha convertido en execrable. "Una mujer de verdad, ella debe anteponer sus necesidades a todo lo demás". Fuera de esto es mostrar un comportamiento "demasiado sumiso".

El tradicionalismo fue el pilar en el que se apoyó la moral de la mujer y la motivó a alcanzar los más altos valores de la escala humana, por encima de la baja frecuencia del comportamiento salvaje. Los valores que la biología inculca en los hombres, como la reciprocidad (a cambio de productivas empresas con otros hombres) y moralidad (para asegurarse un beneficio mutuo en la civilización), las mujeres lo adquieren con la cultura. Con el feminismo erosionando el tradicionalismo en nuestra cultura, las mujeres se están dejando guiar por una conducta y unos impulsos (a los que son altamente susceptibles) que por encima de todo les anima a perseguir la gratificación a corto plazo. El Feminismo ha regresado a las mujeres de pensar -al menos en lo que se refiere a 'asuntos del corazón'- con la parte más avanzada del cerebro (el córtex prefrontal) a pensar con otras regiones más primitivas, regiones que son responsables de la supervivencia en la época paleolítica.

La Gran Regresión comenzó cuando el feminismo se introdujo en la narrativa de los medios de comunicación occidentales alrededor de 1970. A los hombres se les continuó animando a ser caballerosos, pero las mujeres siguieron otro camino, buscando algo diferente. Esto causó una desconexión masiva entre los sexos.

La Gran Regresión explica por qué las mujeres son como son hoy en día: poco o nada femeninas, masculinas, conflictivas, dominadas por una hipergamia sin límites, valorando ciertos rasgos de personalidad (tatuajes, dominio, agresividad) por encima de otros valores. No tienen interés en agradar a su hombre y por lo general se convierten en material poco deseable para una relación a largo plazo. Las culturas PUA, MGTOW y demás son la respuesta del hombre de hoy a esta regresión que se ha efectuado en las mujeres. La píldora roja, en muchos aspectos, es darse cuenta de este cambio (o regresión) del comportamiento femenino y proporcionar una estrategia de relaciones alternativa, para explotarlo, evitarlo o tomar otro camino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario